Nueva Zelanda
Isla Sur

(Tercera Parte)

Nueva Zelanda Isla Sur

(Tercera Parte)

Muy buenas queridos lectores. Hoy continuamos con las aventuras del Fotógrafo y compañía por la Isla Sur de Nueva Zelanda, en lo que será el último post del viaje. En esta ocasión visitaremos el Monte Cook, Chistchurch, a los simpáticos albatros y a los pinguinos de ojo amarillo. Esperamos que os guste, y si os habéis perdido alguno de los post anteriores podéis visitarlos en la pestaña de POSTS. Síguenos en Instagram para no perderte ninguna publicación.

INFORMACIÓN

POST:

Nueva Zelanda, Isla Sur (Tercera Parte)

LOCALIZACIÓN:

Nueva Zelanda, Isla Sur

FECHA:

Noviembre 2010

ALBATROS

Los albatros son las aves marinas más grandes que existen y las de mayor envergadura entre las aves voladoras, tanto terrestres como marinas.

Su envergadura alar llega en ocasiones a los tres metros y medio y tienen un vuelo pausado y majestuoso que hace que su observación sea un auténtico placer; por su estructura realizan un vuelo muy eficiente, planeando por encima justo de la superficie del mar.

Habitan principalmente en el hemisferio sur (sobre todo en el Océano Antártico) y algunas especies en el Pacífico Norte. Su vida la realizan principalmente en el mar, solo acercándose a tierra cuando tienen que criar, manteniendo las parejas de por vida, como es frecuente en las aves.

Albatros LuisFotoNature

Nuestra idea era visitar una colonia donde se agrupan para criar, pero justo el día que íbamos a ir se había cerrado el acceso pues habían empezado la temporada de cría y ya no se les podía molestar. Si visitáis esta zona y tenéis intención de visitar la colonia mirad las temporadas de apertura, pues merece la pena; al ser aves que pasan la mayoría del tiempo en alta mar, las colonias de anidación son de los pocos sitios donde se les puede observar de cerca (en alta mar es cuestión de mucha suerte encontrarte con algunos ejemplares en la inmensidad del océano). Además, la mayoría anidan en islas pequeñas alejadas del ser humano y las de Aotearoa son de las pocas que tienen un fácil acceso.

Albatros Nueva Zelanda
Albatros Nueva Zelanda

A falta de pan, buenas son tortas, así que hicimos una navegación por la zona y pudimos observar varios de estos magníficos animales en pleno vuelo.

PINGÜINOS DE OJO AMARILLO

Dentro de la familia de los pingüinos (18 especies) uno de los de menor tamaño es el pingüino de ojo amarillo (Megadyptes antipodes) y también de los más amenazados, pues su área de distribución se restringe a Aotearoa y su número no es muy grande.

En los alrededores de Dunedin hay un centro de recuperación y cría donde tienen habilitados numerosos lugares para criar y mantenerlos alejados de la presión humana y de otros depredadores. Las visitas están restringidas y es una gozada verlos llegar a la playa después de estar pescando y dirigirse a sus nidos donde alimentan a los pollos.

Pingüino de ojo amarillo

En la fotografía del pingüino en su “nido” podéis ver una bola de plumón debajo del adulto que es la cría del año (es muy raro que los pingüinos pongan más de un huevo).

Esperemos que las acciones que se están tomando sean efectivas, se puedan recuperar las poblaciones y podamos seguir disfrutando de su presencia. El ser humano que los protege en tierra también es una amenaza para su subsistencia por la sobrepesca y no puede protegerlos en el mar de los ataques de tiburones y variadas especies de pinnípedos (focas, osos marinos, etc.) que los tienen en su dieta.

Pingüino de ojo amarillo, Nueva Zelanda
Pingüino

CHRISTCHURCH

Christchurch es la ciudad más importante de la Isla Sur/Te Waka a Maui. Es una ciudad muy agradable con casas bajitas, la mayoría de estilo victoriano, con un parque público que tiene un campo de golf y donde Pepe se quedó con las ganas de echar unas bolas. El campo era de pago, pero como sucede en estos sitios, no había nadie para cobrarte y se supone que irías tú mismo a la taquilla, o donde estuviese el cobrador, a pagar; también puede ser que estuvieran vigilando y apareciesen a cobrarte según empezabas a jugar. Como no se decidió a jugar, pues nos quedamos sin saberlo.

Chirstchurch, Nueva Zelanda

Como ya os conté, en Aotearoa les encanta inventar deportes y nuevas actividades; una de ellas es lo que se denomina Egg-putt; consiste en jugar al golf con una bola ovalada (como un balón de rugby en miniatura) y no hay que meterla en un agujero, pues con su forma sería casi imposible, sino que hay que pasarla por unos postes parecidos a las porterías de rugby con una red.

Desde Christchurch íbamos a hacer unas pocas visitas más e iniciaríamos el vuelo de vuelta a nuestro amado país, cosa que parece fácil, pero que se complicó un poco. Pero vayamos por partes.

KAIKOURA

Kaikoura es una localidad situada en la zona noreste de Te Waka a Maui y es conocida por sus salidas para nadar con delfines y para avistar cachalotes, que por supuesto hicimos; había que aprovechar ya que estábamos allí.

El paisaje es realmente es impresionante. pues las montañas nevadas (estábamos en su primavera, pero aún había bastante nieve) llegan casi hasta el mar.

Lo primero fue ir a nadar con los delfines. Impresiona bastante estar en el mar y ver pasar a tu lado a estos animales nadando a toda velocidad; tienen un control muy grande y no se chocan contigo ni por casualidad.

Delfines, Nueva Zelanda

Los delfines con los que nadamos son de la especie Delfín de Héctor (Cephalorhynchus hectori) que son bastante pequeños, pero impresionan igual, pues nadan a mucha velocidad y pasan muy cerca de ti.

Delfines Nueva Zelanda
Delfines Nueva Zelanda

Para acabar en la zona salimos a ver cachalotes (Physeter macrocephalus). El avistamiento de cachalotes es bastante sencillo y casi que está asegurado. Los cachalotes con, como las ballenas, cetáceos, pero se distinguen (entre otras cosas claro) porque, en lugar de tener barbas para filtrar la comida que engullen junto con litros de agua, tienen dientes con los que atrapan a sus presas, casi en exclusiva cefalópodos, sobre todo calamares; eso sí, aún no han aprendido a rebozarlos y se los comen crudos y no a la andaluza.

Cachalotes, Nueva Zelanda
Cachalotes, Nueva Zelanda

Comento que es fácil verlos porque los barcos van equipados con un sónar que los localiza sin problemas (si no están en la zona, pues da igual el sónar que lleves que no los vas a localizar cerca, pero son animales territoriales y no se mueven mucho de su área en la época que se organizan las salidas); una vez localizados siguen un ritmo bastante constante de bajada a comer, subida, descanso de unos minutos y vuelta a bajar a comer. Así que los vimos a placer: cuando estaban en superficie veías su joroba y cuando se sumergían veías perfectamente cómo arqueaban la espalda y finalmente sacaban la cola para iniciar su descenso a las profundidades. Lo normal es que se sumerjan a unos cientos de metros durante unos 40 minutos, pero se han llegado a medir descensos de un kilómetro y durante más de dos horas.

Cachalotes, Nueva Zelanda

MONTE AORAKI (MONTE COOK)

Al final, con tanto ajustar el tiempo, nos sobraba un día (hay que tener un poco de margen por si el tiempo, que nos respetó mucho, nos hacía retrasar alguna actividad) y como no nos daba tiempo en ir hasta el extremo sur de la isla donde podíamos ver kiwis, decidimos ir hacia la zona de los Alpes Meridionales y el Monte Aoraki, pero desde la otra vertiente.

Ya sé que lo he dicho varias veces, pero el viaje es impresionante. Según te vas acercando a la cadena montañosa hay dos lagos inmensos: Tekapo (ya hay quien puede hacer alguna rima) y Pukaiki con las aguas de color turquesa (dejo a gusto del lector decidir si es azul o verde) que te dejan anonadado con su belleza y colorido, pues además están enmarcados por montañas nevadas de gran altura.

Monte Cook, Nueva Zelanda

Después de extasiarnos con las vistas de los lagos (de verdad que es de lo más bonito e impresionante que he visto), llegamos a un complejo hotelero al pie del monte Aoraki, donde las vistas te dejan diciendo que qué hago yo volviendo mañana a la rutina de volver a trabajar. Me quedaría por la zona semanas enteras recorriendo todos los senderos que se vislumbraban por todas partes.

Lago Tekapo
Lago Tekapo
Lago Pukaki
Lago Pukaki

Pero no quedaba más remedio que volver y después de una buena comida y de una medio siesta mirando los increíbles paisajes (breathtaking que dirían los angloparlantes) retornamos a Christchurch donde íbamos a pasar nuestra última noche, dar un paseo por la tranquila zona centro y visitar el muy interesante Antarctic Centre para al día siguiente volver a España.

Monte Cook, Nueva Zelanda
Monte Cook

LA VUELTA (Y NO CICLISTA)

El camino de vuelta, aunque no lo creáis posible, iba a ser un poco más largo que a la ida. Y no es porque hubiesen alejado un poco más Aotearoa mientras estábamos allí, es que teníamos que añadir el vuelo de Christchurch a Auckland, desde donde salen los vuelos internacionales. Así que teníamos: vuelo de Christchurch a Auckland, Auckland a Los Angeles, Los Angeles a Londres y Londres a Madrid. Un paseo, que además se iba a hacer un poco más largo.

Poco después de salir de Christchurch, observamos que el avión empezaba a dar media vuelta y ante nuestra sorpresa el amable piloto nos comunicó que había un apagón total en Auckland (en toda la zona, ya es casualidad) y que no se podía aterrizar, por lo que teníamos que regresar a Christchurh (dentro del susto, pues el menos susto). Esto que parece un pequeño contratiempo y retraso, implica muchos problemas, pues había muchos enlaces aéreos que se modificaban.

Al llegar a Christchurch, y después de muchas conversaciones en el aeropuerto, nos envía a un hotel y nos dicen que nos avisarán cuando pueda volver a salir el avión. Unas pocas horas después de llegar al hotel nos avisan que ya podemos ir al aeropuerto otra vez.

En esta ocasión llegamos sin problemas en Auckland y embarcamos en el vuelo hacia Los Angeles, pero claro, ya habíamos perdido el enlace con el vuelo hacia Londres.

Arthurs Pass, Nueva Zelanda

Al llegar a Los Angeles por la mañana, nos dicen que han reservado una habitación de hotel para que podamos desayunar, ducharnos y descansar un poco y que en un par de horas nos recogerían en el hotel para ir al aeropuerto y retomar el recorrido de vuelta, ya que están buscando una combinación que nos lleve a casa.

Como las maletas seguían en el avión, en el hotel (más que un hotel parecía un centro comercial) tuvimos que comprar camisetas, desodorante, etc.

Cuando llegamos al aeropuerto nos comunican que ya han encontrado la solución y una amable señorita de color, a la que no se le entendía nada, nos empieza a decir que vamos a ir a Naples. Claro, nosotros no íbamos a Nápoles, íbamos a Madrid y le insistimos varias veces que nosotros a Naples no, que vamos a Madrid y ella insistía en que no nos preocupáramos que íbamos a Naples. Después de un rato de esta conversación de besugos nos enteramos de que lo que nos estaba diciendo es que el vuelo que salía de Los Angeles iba a Minneapolis (parece ser que se pronuncia como Naples, ignorantes de nosotros que no sabíamos que para ir a Londres nos hacían ir casi hasta Canadá) y en ese sitio tan pintoresco cogeríamos un vuelo a Londres para retomar ya nuestro recorrido final hacia Madrid.

Entre unas cosas y otras, más de dos días de viaje y por supuesto que llegamos un día más tarde a trabajar, cosas del directo.

Un consejo: cuando tengáis que hacer viajes tan largos y con tanto cambio de avión, lo mejor es que lo contratéis todo con la misma compañía, porque si os pasa lo que nos pasó, son ellos los que se encargan de todo. Si has contratado, por ejemplo, el vuelo de Los Angeles a Londres con otra compañía, no se harían cargo de los cambios que habría que hacer porque no es su problema.

Finalmente llegamos a Madrid.

RESUMEN DEL VIAJE

El viaje fue absolutamente Breathtaking (perdonad la licencia) y para mí es de los lugares más impactantes que he visitado. Es verdad que la fauna en muchas partes no es muy abundante, pero los paisajes son absolutamente increíbles y con una variedad impresionante. Desde luego es un país al que volveré seguro, pues no nos dio tiempo de ver muchas cosas o de disfrutarlas con más tranquilidad y detenimiento.

Mi plan, cuando me pueda jubilar, es irme con un billete de ida, alquilar una autocaravana y pasar allí los meses que haga falta para recorrer las dos islas con tranquilidad y poder ver y disfrutar de la naturaleza y las gentes de este increíble país. Y cuando me canse o decidan echarme, pues billete de vuelta.

Espero que os haya gustado y que os hayan entrado unas ganas tremendas de visitar Aotearoa. Yo, por mi parte, me ofrezco como guía/chófer/portamaletas si en algún momento decidís ir y necesitáis a alguien para completar el viaje.

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Torero
Torero
1 year ago

Muy interesante. Y muy bienas fotos.