Kamchatka, Tierra de Osos y Volcanes (Primera Parte)

Uno de los destinos que siempre había tenido en mente era Kamchatka. Cuando miras el mapa ves esta península tan lejos y tan aislada, ahí colgando del extremo de Siberia, hogar (aunque fuese cercano) de ese gran personaje Dersu Uzala inmortalizado por Vladimir Arseniev en un libro y por Akira Kurosawa en la película homónima (ni idea de que está hablando).

Dos turistas en Petropavlovsk-Kamchatsky
El Fotógrafo y Pepe completamente perdidos en Petropavlovsk-Kamchatsky

El problema siempre eran las fechas (el verano allí es corto y deja pocos días para poder visitar) y la escasez de opciones de viaje (se pueden contar con los dedos de una mano las agencias que ofrecen viajes y aún me sobran dedos.) Por fin, en el 2019 se conjuntaron todos los hados (divinidad o fuerza desconocida hipotética que rige la vida de una persona, gracias Editor) y los planetas y pudimos incorporarnos a un viaje a finales de agosto.

Para alguien que conoce el sitio, que lo tiene marcado en el mapa de destinos pendientes (conozco muy poca gente que lo haya visitado) (puede que el hecho de que está en la otra punta del mundo tenga algo que ver, no sé), lo más curioso es que cuando lo nombras te encuentras con las siguientes reacciones:

  • La mitad más o menos no sabe ni de lo que estás hablando.
  • Otro 40 % lo conoce bien por el juego del Risk (era un territorio fundamental para conquistar) o bien por la película de Ricardo Darín (eligen ese sitio para nombrar su escondite por lo lejano que les parece) (y con razón).
  • El 10 % restante lo conoce y te comenta ansioso que le cuentes cuando vuelvas. Este 10 % suele estar formado por frikis de la fotografía de naturaleza o de los viajes exóticos y lejanos (lo de frikis lo ha dicho él, no yo).
Foto de paisaje de Petropavlovsk, Kamchartka
Foto de paisaje de Petropavlovsk, Kamchartka

Wiki Kamchatka.

  • Es uno de los 96 territorios que forman actualmente Rusia. Antes había unos cuantos más; los que sean un poco mayores (ejem, vejestorios, ejem) se acordarán del nombre antiguo de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), de las que Rusia y Kamchatka eran parte.
  • Tiene una superficie como toda España sin Andalucía.
  • Tiene unos 400.000 habitantes, casi todos ubicados en la capital Petropavlovsk-Kamchatsky y en Yelisovo, donde se encuentra el aeropuerto.
  • Allí viven unos 25.000 osos pardos (Ursus arctos), e ir a verlos es el objetivo principal del viaje.
  • Es una península alargada surcada longitudinalmente por 2 cordilleras.
  • Posee más de 150 volcanes, muchos de ellos bastante activos.
  • Está ubicada en el mismo huso horario que Nueva Zelanda (podríamos decir que son nuestras antípodas del hemisferio norte) (traducción, está a tomar por culo).
  • Debido a su cercanía a los Estados Unidos de América hasta hace poco tiempo estaba prohibida su entrada a los no rusos y estaba plagada de bases militares (algunas aún en activo como veremos posteriormente).
Catedral en Petropavlosk-Kamchatsky

La llegada: Petropavlovsk-Kamchatsky

Después de un largo viaje, incluyendo una escala de casi 10 horas en Moscú, que nos permitió visitar un poco esta maravillosa ciudad bajo una cortina de agua y con la Plaza Roja llena de andamios y restricciones de paso (lo único que no pudimos ver) (hay que ser pringado), llegamos a nuestro destino.

Petropavlovsk-Kamchatsky (que manía con poner tantas consonantes seguidas) es una ciudad con pocos habitantes, pero muy extensa y que podría haber salido perfectamente de una película de espías de la antigua RDA. Edificios muy sobrios, viejos y cuadrados, pero funcionales y muy correctos por dentro (en estos viajes tampoco vas buscando el lujo) (solo faltaba).

Una de las cosas que más me llamaron la atención aquí y en el resto del viaje es la gran amabilidad de los rusos, y eso que el idioma no ayudaba; no habla inglés casi nadie (parece que las autoridades no lo facilitan mucho para evitar la emigración) pero aun así conseguimos apañarnos bastante bien. Algunos ejemplos:

  • Queríamos ir a una iglesia y como solo encontramos un taxi, acordamos con el taxista que hiciera varios viajes de ida y vuelta y que al final le pagábamos. Se fio de nosotros sin ninguna duda y eso que no nos entendía.
  • Una chica de una tienda (de las pocas que encontramos que hablaba inglés) nos pidió unos taxis y como no llegaban se quedó con nosotros, después incluso de que cerrase la tienda, hasta que llegó el último y tardó un buen rato. Vamos igual que en las tiendas de la Gran Vía.
  • En un museo la señora de la caja me tenía que dar cambio y vi que tenía las monedas que necesitaba allí. Pero me dijo (con señas claro) que esperase y sacó una bolsa con cientos de monedas iguales y estuvo rebuscando un buen rato hasta que encontró lo que buscada: como pasaba con las antiguas pesetas se emiten rublos de los diferentes estados y me facilitó el cambio en las monedas que correspondían al Krai de Kamchatka. Mi amigo Alberto se puso muy contento porque colecciona monedas.
  • En resumen, el viaje cambió totalmente la idea que tenía de los rusos (bien jugado Putin…)
Cartel con indicaciones Petropavlovsk-Kamchatsky
Soladados repartiendo comida en la bahía de Avacha
Militares repartiendo comida en una plaza.

Esta idea de los rusos (fríos, distantes, antipáticos) nos viene de la imagen que nos han vendido siempre en las películas (normalmente estadounidenses) en las que los rusos eran los enemigos irreconciliables y, claro, había que dejar claro lo poco amigables que eran. Así que ya sabéis, a olvidarnos de los prejuicios y a viajar más y conocer otras culturas, que es bueno para la salud.

Petropavlovsk-Kamchatsky (es que parece que les cobren por las vocales) no tiene mucho que ver, si exceptuamos un par de iglesias y la zona del puerto donde hay un paseo muy agradable. Sin embargo, los alrededores son espectaculares, incluyendo la Bahía de Avacha en el Océano Pacífico y varios volcanes que rodean la ciudad y que casi pueden tocarse con la mano: Vilyuchinsky, Avachinsky y Koryaksky (algunos con erupciones en los últimos 15 años.) Me perdonaréis si en algún momento pongo algún nombre incorrecto, son tan fáciles que me confío y alguna vez los confundo (pero para eso está el Editor diccionario de ruso en mano).

Como llegamos bastante pronto con eso del cambio horario, dimos un paseo por la ciudad y la bahía, visitamos el museo de vulcanología que fue muy interesante, vistamos una de las iglesias (muy típica rusa con sus cúpulas en forma de cebolla) con unas vistas impresionantes y nos preparamos para empezar nuestra aventura a la mañana siguiente.

Como hay muchas cosas que contar, haré varios capítulos (yuju!) para que no os aburráis y estéis ansiosos por saber más (doble yuju!). El próximo será: La Bahía de Avacha (ah, pero que no va a haber osos en este post?).

Iglesia en Petropavlovsk
Iglesia en Petropavlovsk

Esperamos que os haya gustado el post, aunque haya muchos menos animales que de costumbre. Después de esta presentación, entraremos en detalle en cada uno de los lugares que el Fotógrafo visitó durante su viaje, y veremos osos, volcanes y mucha naturaleza salvaje!

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Si estás interesado en animalitos visita nuestros otros posts!

 

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Mar
Mar
2 years ago

Precioso Luis!!!
Ya nos contaste muchas cosas , pero esto está genial!!!

Pepe
Pepe
2 years ago

Bueno, los rusos eran majos, aunque uno que estaba en la iglesia de la foto intentaba que le diese dinero por hacer las fotos, un poco cara. Lo bueno es que haciendo como el que no entiende se acababa cansando.
Teníamos también un traductor de viaje que estaba probando Sele (si, el de la web “El Rincón de Sele”), con el que intentábamos hablar con los taxistas y que si no era del todo eficaz por lo menos nos hacia reírnos y pasar buenos ratos.
No se si tendréis por ahí la foto de una estatua enorme que había en el pueblo, de un personaje que nos acompañó todo el viaje, ya que había estatuas de el por todos los lados. Ahí le dejo la tarea al editor de ver quien era ese individuo y encontrar el numero máximo de fotografías de esta estatua.

Alejandro
Alejandro
2 years ago

¡Qué pasada de fotos! No sabría decir quién tiene más talento, el fotógrafo o el redactor del blog